Los Siete Pescados Capitales es un libro del autor chileno
Fernando Villegas, publicado en Noviembre de 2006 a través de la Revista Qué Pasa, en la cual escribía columnas.
A través de siete connotados personajes nacionales del Siglo XX, Fernando Villegas explora la forma de ser del chileno. De cada uno de estos personajes: Augusto Pinochet, el Marqués de Cuevas, Sebastián Piñera, Salvador Allende, Iván Zamorano, Pablo Neruda y Ricardo Lagos; Villegas toma aspectos generales que tienen más que ver con el alma nacional que con la individualidad de cada uno.
Augusto Pinochet.
"Augusto Pinochet llega a ser lo que es no por una disposición natural de su carácter, no por la maldad que algunos le atribuyen, no por vocación a la crueldad, sino porque un día, de niño, decide ser un soldado temible y eficaz al cual nadie pueda venir a atropellar ni pasar por encima de su endeblez."
Para Villegas, hay una gran cuota de decisión en la vida del ahora fallecido general. Esto queda demostrado por su insistencia en entrar a la Escuela Militar y por haberse convertido en protagonista del Golpe de Estado de 1973. Pinochet es un ejemplo de hombre mediocre y con poco brillo que, sin embargo, llegó alto debido a su resolución y al destino que lo puso en posición de escoger entre grandes cosas.
El Marqués de Cuevas.
"Personas reprimidas toda la vida, una vez que se hallan en un medio hospitalario florecen lujuriosamente y multiplican por cien sus talentos originales."
El Marqués de Cuevas es un excelente ejemplo de la mala clase, chaqueteo y ninguneo de la sociedad chilena. Él representa a la persona que en Chile no puede triunfar, por no haber nacido en la familia apropiada y/o tener el dinero suficiente. Mas todo lo demás, carácter, simpatía, talento, de eso le sobraba. De modo que dejó el país y se fue a triunfar a Europa, donde se codeaba con la nobleza y dirigía su propia compañía de ballet. Villegas nos menciona que "en su última presentación en el Teatro de los Campos Elíseos el público enfervorizado obliga a levantar once veces el telón y el Marqués, pálido, enfermo, cercano ya a la muerte, hace un pequeño discursito conmovedor: "Ofrezco este ballet a París. Hace dos mil años Cicerón dijo que la patria está donde están los sentimientos. Mi corazón está en París y mi patria es la Francia. Deseo dormir mi último sueño en esta tierra encantadora, en medio del pueblo parisiense, que siempre me fue fiel..." Y luego estalló en lágrimas." Que mejor y merecido castigo a este país de despreciadores, que negarle incluso el honor de tener sus restos mortales.
Sebastián Piñera.
"Lo cierto es que estos chicos listos que tal vez no podrían sentir una razón de fondo para actuar, terminan, paradójicamente, convertidos en la acción misma y enamorados de lo único que tiene sentido en el seno de ella: el poder."
Sebastián Piñera es ese chico listo de la clase, ese que es puro cerebro y poco instinto, que sabe qué y cómo conseguirlo. En una de esas, Villegas está haciendo al mismo tiempo una descripción de lo que nosotros solemos llamar "viejo chico," que no es más que aquel niño más maduro que el resto. Quizás el chico listo y el viejo chico son la misma persona, ya que para ser uno u otro, se necesita de las habilidades del otro. Villegas da en el clavo cuando se refiere a los problemas del chico listo, no sólo en lo que a equipos o amistades se refiere, sino que al deseo por el poder. Esto obliga al chico listo a hacer política y ahí cojea, pues no se puede vender una idea si no se hace acompañada de apasionamiento, de ese creerse el propio cuento con que la mayoría de los que hacen política nos engañan.
Salvador Allende.
"Improvisación, charlateneo estéril y algo mentiroso, maomenismo a todo dar, he ahí el estilo de nuestra izquierda hasta en los momentos más comprometedores. Una frase suya dicha en las primeras horas del 11 ilustra todo eso con dramática contundencia. Es cuando Hernan del Canto, secretario general del PS, se presenta ante él y le pregunta, demudado, desencajado, qué debía hacerse y él responde, con toda razón, que esa "no es pregunta que se espera de quienes como ustedes han alardeado tanto sobre lo que iban a hacer...""
Allende es el más glorioso representante de esa clase media acomodada que no da vuelta la mirada ante la miseria ni la acepta como algo normal. También fue el máximo exponente de esa clase de políticos reformistas que más tenían que ver con lo que querían cambiar que con el pueblo al que querían beneficiar. Por todo lo anterior, estaba condenado al fracaso y, como bien afirma Villegas, sólo tenía ante sí tres opciones: huir al extranjero en un avión cargado con todo lo que pudiera llevar, dar pie atrás y volver al punto de partida con el soborno respectivo o seguir hasta el final y pelearla con honor, haciéndose responsable. Para orgullo de todos los chilenos, eligió esta última opción.
Iván Zamorano.
"¿Y por qué tanto éxito, tanta macanudez? Porque "Bam Bam" corre no sólo tras cada pelota, sino hasta cuando no hay ninguna; avanza por los espacios vacíos sin saber si le van a dar esférica o no y lo hace una y cien veces; no se cansa nunca, no desmaya nunca."
Zamorano es el ejemplo del "roto chileno." Villegas se preocupa de aclarar a que se refiere, primero explicando el origen del termino y, luego, haciendo una especie de resumen, desde el legendario roto que derrotó a la Confederación Perú-Boliviana en Yungay hasta el roto resentido de hoy. En este sentido, Zamorano es un roto por venir de abajo, pero destaca de entre ellos por su positivismo, porque desde niño demostró que podía hacerse cargo de su familia, que entrenando podía ser algún día profesional. Por eso Villagas concluye en que no estamos ante un roto cualquiera, sino un super roto y si hubiera más como él, nuestro país sería imparable.
Pablo Neruda.
"...El talento lo redime todo, lo hace perdonar todo. Del poeta comunista y versificador del Comitern poco va a quedar; el otro, el de Residencia en la Tierra o del Canto General, es eterno."
Neruda da testimonio de lo mejor y lo peor de lo nuestro en el arte. En su caso, destaca el que, como la mayoría de los talentos nacionales, buscara la manera de acomodarse con el Estado, encontrando la manera de que su vida fuera subsidiada por el solo hecho de tratarse de él. Mientras que por otra parte, es innegable que es de los poetas más talentosos y grandiosos que jamás Chile haya tenido.
Ricardo Lagos.
"Raya para la suma: Lagos se recicló de verdad. No creo que nunca haya vuelto a echarle otra mirada al pasado en busca de inspiración para el presente, salvo en el sentido de evitar meter las patas en los mismos hoyos."
Lagos es la representación de la nueva izquierda chilena, esa que ha dejado de lado el Marxismo para poner el acento en los más pobres. En la época del libro él todavía no era el candidato oficial de la Concertación, pero ya entonces se hablaba de los peligros del regreso del Socialismo por parte de los alarmistas y la Derecha. Para Villegas, Lagos no es un tipo explosivo como muchos creen desde el clásico episodio del dedo a Pinochet, al contrario, sería un hombre muy medido y con la habilidad de controlar racionalmente la expresión de sus sentimientos. Desde este punto de vista, podríamos compararlo con Piñera, quien al intentar lo mismo fracasa, no porque genuinamente no siena lo que afirma, sino más bien, porque no se siente real para el testigo de sus actos. Ahí donde Piñera fracasa, Lagos triunfa. Por eso nos quedamos con la sensación de que éste último fue el más estadista de los Presidentes.