¡Qué año de mierda!

viernes 30 de diciembre de 2011


El 2011 es lejos uno de esos años en que la mayoría de nosotros coincidirá en que nos fue como la mierda. La civilización ha, literalmente, padecido durante estos 12 meses toda clase de calamidades, accidentes y muertes. Incluso yo me sumo a ese negativo recuento, pues hace mucho que no me sucedía que al recordar los eventos y circunstancias de mi año, resultara que lo pasé mal demasiadas veces y que me expuse a serias decepciones.

Con todo, sigo tan tranquilo y feliz como siempre, lo que prueba que ciertamente he alcanzado el "séptimo sentido," en lo que a cinismo se refiere. Oscar Wilde decía que "el cinismo consiste en ver las cosas como realmente son, y no como se quiere que sean," y si a esto le agregan una buena dosis de filosofía existencialista (tipo Sartre y Camus), Nihilismo y similares, alcanzarán un estado de "paz interior" muy especial, algo así como la versión negativa de aquello que predicaba Siddharta. Porque si la filosofía del Buda es 1, el estado mental que describo sería -1.

Las cuatro nobles verdades son muy precisas y verdaderas: 1. Toda existencia es sufrimiento 2. El origen del sufrimiento es el anhelo o deseo 3. El sufrimiento puede extinguirse, extinguiendo su causa 4. Para extinguir la causa del sufrimiento, debemos seguir el noble camino óctuple.

A mi modo de ver, el sufrimiento es inevitable. Sin dudas, el noble camino óctuple es una manera de hacer frente al problema y de poner atajo al deseo, pero es inoperante para una mayoritaria cantidad de personas, ya que los anhelos y esperanzas son inherentes a la naturaleza humana. Todos vivimos en frustración y sufrimos debido a lo que "pudo ser y no fue," olvidándonos u obviando las bondades de lo que "realmente fue."

Seguir el camino correcto o hacer lo correcto es, como decía el personaje de Al Pacino en Scent Of A Woman, "jodidamente duro." De hecho, es casi imposible alcanzar el control y la pureza necesarias para hacerlo... "en efecto, el deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo. Porque no hago el bien que quiero, sino que el mal que no deseo."

Por tanto, recomiendo a aquellos que no quieren o pueden alcanzar la iluminación, que tomen el camino negativo, más oscuro, pero no menos cierto y efectivo, que es el de la resignación y el cinismo. Ya que no podemos cambiar nuestra esencia, determinar a los otros en su sentir, gobernar las fuerzas de la naturaleza ni conquistar al destino.

Amigos del Kafkiano